D. Félix de Martino

   D. Félix de Martino Díez nace en Soto de Sajambre en 1859 y muere en Ciudad de México el 8 de abril de 1924. Pasa su infancia y juventud en Soto hasta que, tras la muerte de su padre, decide buscar fortuna fuera de Sajambre. Después de trabajar en las minas de Busdongo y en las de Río Tinto (Huelva), en el año 1887 se embarca hacia América.
     D. Félix llega a México durante la dictadura de Porfirio Díaz, época de prosperidad económica que permitió el enriquecimiento de algunos y el surgimiento de la clase media del país. Se asocia con ricos empresarios, como el que fuera durante varios mandatos alcalde de Puebla (Leopoldo Gavito), y en 1899 contrae matrimonio con Guadalupe Noriega, hija del influyente indiano asturiano D. Íñigo de Noriega Laso, dueño de un imperio económico en el país azteca. Este enlace favoreció su situación financiera hasta los años de la revolución mexicana, lo que obligó a D. Félix a disminuir el flujo de capital que enviaba periódicamente a Soto y que administraba con mano firme su íntimo amigo Francisco Díaz-Caneja.
    D. Félix de Martino fue el mayor benefactor e hijo predilecto de Soto de Sajambre, dejando un importante legado que sirvió para mejorar las condiciones de vida y la educación de sus paisanos, razones por las que su memoria se ha mantenido viva hasta el día de hoy. 
D. Félix y familia


    Además de la escuela (1907) y de las dependencias a ella supeditadas, como el jardín botánico, promovió la recogida de fondos para construir el edificio del Ayuntamiento de Oseja de Sajambre (1908) y colaboró económicamente, junto con las aportaciones de los vecinos, en la construcción del camino vecinal de Oseja a Soto (1915-1920), en el de Ribota (1924) y en el de Pío y Vierdes, que se llevaría a cabo en1928, tras su muerte. En Soto edificó una fuente (1898), un lavadero público (1906), organizó un dispensario de primeros auxilios (1922) e instaló la primera fábrica de luz eléctrica que existió en Sajambre (1928). 
     A la muerte del prócer, su mujer Dña. Guadalupe Noriega y su primogénito, D. Félix, continuaron la tarea emprendida en el mantenimiento de la escuela de Soto mientras las circunstancias históricas y familiares lo permitieron. 

D. Félix y Dª Guadalupe Noriega

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